La esencia de la cultura

16.06.2021

"El hombre esta rodeado por una realidad que él no ha producido y que tiene que aceptar como un hecho, pero tiene que interpretar esta realidad, hacerla coherente, comprensible. Y esta tarea es llevada a cabo en las diversas direcciones en las que se despliega la actividad humana: en la religión y en el arte, en la ciencia y en la filosofía. En todas el hombre demuestra que no solo es un receptor pasivo del mundo exterior, sino, activo y creativo. Pero lo que crea no es una nueva cosa sustancial; es una representación, una descripción objetiva del mundo empírico"... (Casirer. 1979)
 

 

       La expresión simbólica expresada en el arte rupestre es considerada el comienzo del ser humano moderno, ya que refleja la capacidad de nuestros antepasados de influir en su mundo y abstraerlo para construirlo. Sabemos que esta expresión, nace del pensamiento abstracto y se considera un medio para expresar lo inmaterial o aquello que no se puede señalar directamente. 

     Este instrumento de la conciencia es la que nos permitió habitar este mundo, transformándo la materialidad según el sentido o uso que le demos, otorgandole un significado a los objetos, permitiendonos desarrollar nuestra existencia uniendo ambas dimensiones o aspectos del ser humano: la física, material y concreta donde desarrollamos nuestra experiencia sensible y nuestro universo simbólico, que interpreta nuestra experiencia sensible en una ficción coherente que podemos comprender y manejar y que engloba la conciencia y todas las creaciones de la especie humana que es, finalmente lo que denominamos Cultura. En suma toda creación humana está dotada de un sentido que le otorga orden y coherencia. En las artes el espíritu se ve liberado, permitiendole a la conciencia jugar creativamente creando una realidad diferente que permite su evolución y la conexión con los otros, esta conexión se muestra claramente en la artesania, donde el símbolo, como idea o forma de hacer se hace tangible representando la unidad del hombre y su mundo. En este sentido no existe diferencia sustancial entre la artesania y los petroglifos. Ambos corresponden a expresiones simbólicas del ser humano, ambas sintetizan la dualidad del ser en la tierra, el espíritu y la materia, desde lo inmaterial a lo real. 

    Esta capacidad fue la madre de la creación humana, logrando fabricar utensilios con los elementos que contaba en su entorno, recreando una imagen de lo que buscaban conseguir y trasladándolo a la materialidad. Este ejercicio aparentemente simple implicaba no sólo la capacidad individual de crear e imaginar sino también la socializacion que conlleva el hacer y que resultaba natural gracias a la pulsion básica de imitar y compartir que ejercitó la capacidad del ser humano para experimentar, interpretar y recrear el mundo a través de sus manos. 

    Asi los artesanos modernos guardan en sí esa semilla de creación que impulsó al primer humano a crear y dar orden al mundo. Haciendo día a día aquello que han hecho desde que el hombre tuvo conciencia, ya sea como niño o como ser en evolucion contante, donde prima siempre la necesidad intrínseca de traducir su experiencia sensible en una expresión concreta y material que permita observarla, interpretarla y hacerla visible para si mismo y para los demás. Este ejercicio debe ser dinámico para que cumpla su cometido, trazando su ciclo de observación, interpretación, creación y socializacion que permite que lo que creamos y compartimos forme parte de nuestro acervo cultural. Por este motivo se habla de cultura viva como aquella que se mantiene vigente a través del hacer y que no es sólo la expresión de los pueblos sino también la socializacion necesaria de los saberes que logra la conexión entre los miembros de una comunidad. De este modo la cultura promueve la libertad, ya que es considerada el vehículo para el conocimiento empírico del mundo que deriva en nuevas formas de conciencia donde podemos lograr nuestra expresión plena y auténtica.